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cazador de calendarios fue una diarrea mental. Definitivamente,
fue una gigantesca tomadura de pelo a todos los seudointelectuales
semiesotéricos que ha dado la literatura y que se tomaron el trabajo de
leer el libro. Hubo quien encontró semejanza con Madame Blavatsky e
incluso se dijo en una tertulia que era heredero directo del Conde de
Saint Germain. No lo supe hasta entonces. Y es que todo lo que sirve de
referencia es falso, no existe y fue inventado, incluyendo aquello que
sucedió cuando el sol salía por el oeste y toda la referencia
bibliográfica de esos bípedos mamíferos bajados del cielo en conchas
resplandecientes y vueltos a ir tal como habían llegado, que eran, ni
más ni menos, pre-humanos. Hubo quien me felicitó por la docta
documentación y, para mi sorpresa, hubo incluso quien refirió no conocer
la sección prepucio con la que se inicia el libro. |
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