Un
individuo aparece muerto en una plaza de la Ciudad de Panamá. Se trata de
un indígena anónimo que es llevado a la morgue y que, por una
casualidad, se descubre que no tiene ombligo. A partir de ese momento, se
inicia una investigación científico-policial tan apasionante como
absurda. Los tres protagonistas de esta historia que recorre toda la
geografía panameña son personas muy especiales: un inspector de la
entonces PTJ (hoy DIJ) que no lograba realizar un operativo exitoso, un
profesor de biología expulsado de todos los colegios por tratar de
inculcar el “funesto vicio de pensar” en los estudiantes, y un
vendedor de enciclopedias físicamente
incapaz de mentir-
La
intención primordial de la novela es mantener el interés del lector,
empleando un lenguaje accesible e irónico, desde la visión de un
narrador múltiple (“se dice que...”, “algunos dicen que... mientras
otros afirman que...”“aún se comenta que...”, “los que lo vieron
dicen que...”), con una crítica ácida y como algo cotidiano. Las cosas
más inesperadas suceden en cada página, dejando evidente las
incongruencias de las situaciones que pueblan nuestra realidad.
Bombazos,
balaceras, allanamientos ilegales de oficinas, burocracia, entierros y
manejo indiscriminado de la informática aparecen a cada página. El
choque cultural se explica desde las vivencias de los protagonistas,
quienes indagan el origen y las razones por la que existen indios sin
ombligo y esta búsqueda sirve de marco a la aproximación de la realidad
indígena, de un modo casi festivo.
El
estilo cinematográfico, la hilación de la historia, la profundidad de
los personajes y la creatividad en una novela policíaca de ciencia ficción
la hizo ganadora del Premio Ricardo Miró 2007.
José
Gabriel Alcobendas